Los idiomas también hay que engullirlos

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Desde pequeños nos enseñan en los colegios a aprender una segunda lengua. Claro, que es el mejor momento para hacerlo, a esas edades somos como esponjas que adquieren fácilmente nuevos conocimientos.

 Yo voy a contar mi experiencia a la hora de aprender los idiomas, que hasta ahora conozco.

 Como primera lengua, en mi primer colegio, teníamos inglés. Pero un inglés que se quedaba estancado, no iba más allá de saber las letras, los números y los colores. Pues, posiblemente ni la propia profe sabría un buen inglés. Así es como estábamos yo y todos los de mi clase, estancados.

 Al cambiarme de colegio, ya era más mayor. No sólo hablaban inglés y sabían decir frases largas (cosa que yo no), sino que también daban otro idioma, francés.

 Esto ya se me iba de las manos. Así que estudié los idiomas como había hecho siempre: con libros y ejercicios. Y aprendiéndome todo de memoria. Y claro, suspendía una y otra vez. Y yo me preguntaba siempre “¿por qué? si he estudiado”. Pero amigo, eso no vale en los idiomas.

 Es ahora, cuando he salido de España cuando me he enfrentado a lo que es verdaderamente aprender un idioma. Esto es digamos como un método de supervivencia. En la propia casa en la que compartía piso comencé conviviendo con una chica alemana y otra francesa. Yo no sabía ni decir que “hoy te toca limpiar a ti”, o intentar una breve conversación con alguna de ellas. De verdad, es algo muy frustrante, estar en otro país y no tener a nadie con quien hablar en tu idioma materno. Siempre iba con el móvil en mano y la aplicación de google translator. Enseñándoselo a mis compañeras de piso o a quien fuera, y memorizando palabras y frases para decírselas al momento.

 Algo de inglés sabía, claro. Había estudiado durante 16 años en el colegio y francés durante 5. Algo tenía que saber. Es cuando me di cuenta de que mi problema no era el que no supiera, sino, el que no me arrancaba. Mi miedo a equivocarme y el demostrar que tengo menos nivel que las otras personas que vivían conmigo. Total, que al final cuando dije “me da igual como si hablo como los indios yo necesito comunicarme”. Es ahí donde en menos de un mes me solté como nunca lo había hecho. Nadie me decía si me equivocaba, pero oye, me comprendían. Y yo estaba feliz porque podía hablar con la gente.

 A partir de entonces, una vez asentaba las cosas que ya sabía. Empecé a aprender nuevo vocabulario, esas palabras que no ves en los libros, solo en la calle. Así, fui completando las frases que decía.

Las recomendaciones que doy para que todo sea llevado de una manera más fácil. Son las siguientes:

  • Lánzate aunque hables como los indios, y si te corrigen, ¡mucho mejor!
  • Aunque no te guste intenta leer, ver y escuchar todo lo que puedas en ese idioma.
  • Habla con gente en persona o a través del móvil.

 Hay que tener en cuenta de que hoy en día tenemos más posibilidades de comunicación. Estos nos permiten conocer a gente hasta de los lugares más remotos del mundo. Yo he utilizado herramientas como Intercambio de Idiomas, hay muchas más como estas. Aquí encuentras a personas que quieren aprender el idioma que tu sepas y el que está al otro lado te enseñará el que sepa. Personalmente, es una herramienta que recomiendo porque te obligas a hablar y ya sólo por el hecho de que la otra persona quiere aprender igual que tú, y vosotros mismos os marcáis la meta a poder ser posible, de hablar todos los días o a unos horarios que cumplir.

 Y por supuesto siempre recuerda que si lo dejas durante mucho tiempo, luego te costará de nuevo volver a adquirir el nivel. Por ejemplo, a mí, cuando volvía a Holanda de España, se me había olvidado hablar inglés y holandés (la segunda lengua que aprendí allí). No es que se me hubiera olvidado, sino que no estaba acostumbrada a hablarlo. Pero si conoces bien el idioma, en seguida vuelves a arrancar. La clave es meterte directamente en el papel. Estar inmersa en ese mundo que te habla otra lengua. Es costoso, pero con el tiempo lo dominarás como si de tu propia lengua se tratara. ¿A que no te cuesta hablar todos los días en español? Pues te animo a que le des un empujoncito a otro idioma hasta que ya no requiera ningún esfuerzo el soltar la lengua y lanzarse.

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